Un día en La Casa dels Ocellets
Nuestros días siguen un ritmo tranquilo y previsible. Esta cadencia es la que da seguridad a los niños: saber qué vendrá después les permite relajarse y confiar. También acompañamos y damos espacio a los momentos de transición entre los distintos momentos del día.
El día como un hilo que sostiene
En la Casa dels Ocellets cada jornada tiene una forma reconocible: momentos de actividad y momentos de calma que se van alternando, como la respiración. Esta repetición no es rutina vacía, sino un marco seguro dentro del cual los niños pueden ser libres.
No corren de una actividad a otra. Tienen tiempo —tiempo de verdad— para jugar, observar, repetir y terminar lo que han empezado. Es en ese tiempo sin prisas donde la semilla que cada niño lleva dentro puede crecer conectada a su esencia, adquiriendo las capacidades que le ayudarán a desplegarla. Esta manera de hacer bebe de la pedagogía Waldorf.

Qué pasa en un día
- Juego libre y movimientoel juego es el trabajo de los niños
- Comidas caserasdesayuno y comida de temporada
- Rodeados de naturalezacada día fuera, llueva o haga sol
- Descanso y siestacada uno a su ritmo
- Canciones y cuentos en directosin digitalización (nunca pantallas ni música grabada)
- Hábitos y autonomíahigiene, orden y cuidados propios y del entorno
El ritmo del día
En contacto con las familias
Cada día compartimos cómo ha ido la jornada de cada niño: cómo ha comido, cómo ha descansado, qué le ha hecho disfrutar. Creemos en una relación de confianza y transparencia.

Una adaptación respetuosa
La llegada a la casa se hace poco a poco, al ritmo de cada niño y acompañados por la familia, para que el paso sea seguro y tranquilo para todos.

Cuando un niño sabe qué vendrá después, el mundo se vuelve un lugar seguro donde atreverse a crecer.
Pequeños instantes
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